Acto inaugural / Fundación del CEXECI

 

Discurso de Su Majestad el Rey Juan Carlos I

A LOS EXTREMEÑOS AL INAUGURAR EL CENTRO EXTREMEÑO DE ESTUDIOS Y COOPERACIÓN CON IBEROAMÉRICA
Me satisface muy especialmente presidir, en el marco incomparable de esta ciudad, un acto tan significativo en su vertiente extremeña, española e iberoamericana.

La creación de este Centro expresa ante todo el deseo de vuestra comunidad de perpetuar sus importantes lazos históricos con América, de los que Cáceres es claro testimonio. La voluntad de estrecharlos aún más que figura en vuestro Estatuto de autonomía ha creado este monumento vivo, cuya actividad docente y de investigación va oportunamente acompañada de unos programas de cooperación, exigidos por la dinámica global de nuestras mutuas relaciones.

Al combinar tan acertadamente pensamiento y acción, dais muestra una vez más de la sobriedad y hondura del carácter extremeño. Ello os honra y es un ejemplo para todos.

Como resultado del programa "Extremadura, Enclave-92", el Centro que inauguramos hoy evidencia vuestro convencimiento de que la conmemoración del V Centenario es patrimonio y tarea de todos los españoles. Vuestra actitud nos estimula para que el inmenso trabajo realizado este año no se extinga al clausurarse las grandes celebraciones, sino que continúe dando sus frutos con la constancia y el espíritu de superación que deben animarnos a todos en vísperas del nuevo milenio.

Finalmente quiero destacar el acierto de que en vuestra relación con Iberoamérica tenga un puesto relevante la universidad, lugar por excelencia de creación y difusión de pensamiento que da forma a los valores que compartimos, y vida y diversidad a nuestra cultura propia, expresada en una lengua común de la que estamos justamente orgullosos.

Deseo que esta obra que hoy comenzamos tenga el éxito que esperáis. Podéis estar seguros de que no os faltará el apoyo que la Corona presta gustosamente a iniciativas como la vuestra.

Declaro inaugurado el Centro Extremeño de Estudios y Cooperación con Iberoamérica.

Se levanta la sesión.

Cáceres, 28 de septiembre de 1992

Discurso del Excmo. Sr. Presidente de la Junta de Extremadura

D. Juan Carlos Rodríguez Ibarra

Majestad, Señoras y Señores:

Hace apenas un par de meses, con motivo de la Cumbre de Jefes de Estado de América Latina celebrada en Madrid, los presidentes allí reunidos demandaban un mayor esfuerzo, una vía más concreta y una intensificación en distintos programas de acción para poder ir alcanzando paulatinamente los objetivos que fueron ya marcados en la cumbre de Guadalajara de 1991.

Para quienes en aquella primera Cumbre adivinaron con una gran carga de optimismo un panorama conjunto, una situación de nuestra comunidad iberoamericana de naciones que permitía el avance y la consecución de los puntos marcados en dicha cumbre, la realidad y sobre todo la tremenda frialdad de hechos y circunstancias que han rodeado la cumbre de Madrid supone sencillamente un aviso y un estímulo para no dejar de trabajar en ninguno de los campos y objetivos marcados.

El éxito de la cumbre de Madrid radica precisamente en el realismo y en la claridad de los temas expuestos y de las circunstancias que han hecho posible algunas de las contingencias de dicha cumbre.

Para ser breves podemos señalar que en el campo de la dignidad del hombre, de la consolidación de las libertades democráticas, de la lucha contra la marginación y la pobreza y en la dinámica de lograr la dignidad plena en nuestro ámbito común para el hombre y para los pueblos, la conmemoración del quinto centenario del encuentro entre dos mundos y sobre todo los acontecimientos de 1992, la Cumbre de Jefes de Estado de Madrid y sobre todo los programas de cooperación constituyen la puerta o el comienzo de una nueva forma de entender nuestras relaciones.

Hay que seguir trabajando día a día y no cejar ni un solo momento en esta tarea que, como bien habéis señalado y es objeto de preocupación constante para la Corona y para el Gobierno de España, no debe reducirse nunca a una hueca y vacía celebración, sino que tiene que estar dotada de un contenido pragmático y, en palabras vuestras, Majestad, que realmente sirva este Quinto Centenario para algo.

Desde el primer momento, Extremadura se hizo solidaria del mensaje de encuentro, cooperación y solidaridad que, emanando de la Corona, ha forjado la filosofía que debía presidir esta conmemoración.

Con todo orgullo y profunda satisfacción podemos señalar que en Extremadura la frase "Descubrimiento de América-encuentro entre dos mundos" arregló de forma feliz y pronto adquirió cuerpo y se extendió para nombrar este Quinto Centenario.

Pero no era una frase aislada siendo conscientes de nuestras posibilidades y sobre todo huyendo de todo aquello que significara comparación o competencia con cualquiera de los acontecimientos a celebrar en nuestro país, manifestando y participando en cada uno de ellos con el orgullo de estar incluidos en el conjunto de los pueblos de España y sobre todo con un espíritu de solidaridad ejemplar, Extremadura definió ante la Comisión Nacional del Quinto Centenario que presidís las líneas de trabajo que iba a concretar en su programa "Extremadura Enclave 92".

No solamente podemos deciros y ofreceros los frutos de ese trabajo, sino que con el mismo orgullo que desde la historia nos ha hecho vincularnos con los pueblos de América Latina podemos afirmar, cuando está próximo un primer capítulo de reflexión sobre esta efemérides, que los objetivos trazados por Extremadura han sido plenamente logrados.

Hemos contribuido de forma clara y refrendada por quienes han vivido con nosotros y han compartido las actividades, al estrechamiento de los vínculos de todo tipo con América Latina como símbolo de toda un serie de actividades a lo largo de estos años quiero referirme a la Cumbre de Ministros de Educación de Iberoamérica que, presidida por su Majestad la Reina, se desarrolló en el mes de junio en Guadalupe.

Aquella cumbre, dedicada a un tema esencial para el desarrollo y progreso de nuestros pueblos como es la educación, puede ser un indicativo concreto para ver claramente la línea de trabajo en la que nos hemos integrado.

Hemos contribuido también al aumento de mutuo conocimiento entre los hombres y pueblos de América Latina y España, y lo hemos hecho propiciando desde distintos sectores y panorámicas el verdadero encuentro, el continuo trabajo y el intercambio de experiencias en este sentido podemos afirmar que Extremadura ha sido el enclave para el diálogo, la cooperación y la comunicación.

Y hemos contribuido también al aumento del conocimiento que existía sobre nosotros mismos y que en este caso va unido de forma determinante a la propia historia y a la propia imagen de América Latina.

No en vano el estudio de la historia de Extremadura y de los personajes surgidos en esa historia permite descubrir las luces y las sombras de aquella aventura que determinó el curso de la historia y que fue también punto de arranque para el mundo moderno.

Creo que sería ahogar cualquier tipo de esperanza el mostrar ante el mundo la imagen de una conmemoración como es la del Quinto Centenario con fecha de cierre. No respondería en absoluto al espíritu que se desprende de aquella cumbre de Guadalajara y al espíritu de su demanda, por las circunstancias que la rodearon, en la cumbre de Madrid.

1992 tiene que ser el año del comienzo de una nueva forma de entender nuestras relaciones y nuestra posición en el concierto internacional. En un mundo en el que por desgracia las barreras y la intolerancia parecen acrecentarse y dan lugar a capítulos dolorosos de nuestra historia contemporánea, la existencia de gentes que creen firmemente en el diálogo y la solidaridad debe verse perfectamente arropada y potenciada por la acción decidida que guíe hacia ese entendimiento y hacia esa solidaridad.

Si España se integra plenamente en Europa, si nuestro futuro está de forma irreversible unido al futuro de las naciones de Europa, España debe presentar clara y diáfana la imagen de su relación con América Latina. No se entiende a España si no se entiende su dimensión latinoamericana. No sería historia de España aquélla que en un momento determinado cortara de raíz el capítulo dedicado a la relación con América Latina y, desde luego, la Europa integrada estaría incompleta porque faltaría uno de los componentes esenciales que no es otro que el de la influencia mutua entre el viejo y el nuevo continente.

Por esta razón creemos que el mejor momento, el mejor recuerdo y la mejor huella que podemos dejar para memoria de esta conmemoración no es otro que el del trabajo y el de la continuidad dentro de esos objetivos, que han sido cubiertos y que deberán seguir siéndolo en adelante.

Si hay algo que define también la presencia de Extremadura en esta conmemoración es su carácter no coyuntural. Somos una región española que en su Estatuto de Autonomía establece de forma clara y rotunda la necesidad de estrechar vínculos de todo tipo con América Latina.

Por este motivo el Centro Extremeño de Estudios y Cooperación con Iberoamérica que hoy inauguráis es para nosotros el mejor legado y a la vez el mejor instrumento desde el que Extremadura podrá seguir realizando un esfuerzo vinculante y desde el que contribuirá para que ese futuro más inmediato contemple como posible el nacimiento de la Comunidad Iberoamericana de Naciones.

Por un lado el Centro servirá para desarrollar todas aquellas actividades de investigación y de conocimiento que en los diferentes campos permitan abordar las necesidades reales y dignas de estudio de nuestros pueblos. Por otro, y gracias a la vía de la cooperación, podremos seguir manteniendo un diálogo continuo con esos pueblos y entregando generosamente no solamente la ayuda material que se estila en algunos casos, sino las experiencias y la dedicación y el trabajo de los especialistas extremeños.

Para ello, y como ha ocurrido con la conmemoración del Quinto Centenario, volverá a ser una realidad la colaboración de la Universidad Extremeña, primera destinada de las actividades y de las dotaciones de este Centro y de toda la sociedad que, desde la solidaridad y el mutuo conocimiento, quiera integrarse en un proceso que va mucho más allá de la mera conmemoración.

Es un gran orgullo para nosotros, Majestad, teneros nuevamente en Extremadura, en Cáceres, y sobre todo ver que impulsáis y alentáis este proyecto.

MUCHAS GRACIAS

Discurso del Excmo. Rector Magnífico de la Universidad de Extremadura

Sr. D. César Chaparro Gómez

Majestades, Sr. Presidente, Sr. Ministro, Señoras y señores:

Asistimos en el día de hoy a la constitución del Centro Extremeño de Estudios y Cooperación con Iberoamérica (CEXECI) como fruto de la voluntad compartida de la Junta de Extremadura y de la Universidad de Extremadura. El Centro nace bajo los auspicios de sus Majestades los Reyes de España a quienes con respeto y lealtad saludamos, para plasmar en la realidad de la letra impresa los dos deseas antes mencionados: El de la Junta de Extremadura y el de la Universidad de extremeña, que en sus respectivos Estatutos obligan -obligación que nace sin duda de los sentimientos arraigados en cientos y cientos de extremeños- a ambas Instituciones, a una estrecha relación de igual a igual, de ida y vuelta continuas, con Instituciones semejantes del mundo iberoamericano.

Efectivamente, la Universidad de Extremadura (Universidad que en un principio iba a denominarse Universidad Iberoamericana) ha incluido en sus Estatutos una referencia explícita a la realidad indicada. De este modo en su art. 2.i se especifica "Establecimiento de relaciones de Cooperación con otras instituciones académicas, culturales o científicas, españoles y extranjeras, dedicando especial atención, entre estas últimas, a las de Portugal a la Comunidad Iberoamericana". De este modo la Universidad extremeña ha fijado, desde su Carga Magna, una seña de identidad propia y de compromiso en su relación con una amplísimo territorio y sociedad diversa que va desde Méjico y el Caribe hasta la Tierra de Fuego.

El Centro que hoy, Majestades, se constituye bajo su real auspicio, quiere dar un sesgo profundo y concreto, en horizontalidad, a las relaciones entre Extremadura e Iberoamérica, a partir de tres líneas de actuación básica:

1.- La constitución de un foro permanente de debate y discusión de los temas y realidades actuales que allí y aquí, por igual, nos preocupan: la pluralidad lingüística, el medio ambiente, la información, la economía, la demografía, etc.

2.- La extensión y sensibilización en la propia región extremeña y en su Universidad del sentimiento de COMUNIDAD IBEROAMERICANA y un conocimiento más preciso de la misma.

3.- La potenciación de los contactos y su institucionalización creando estructuras permanentes y duraderas que transciendan incluso el propio ámbito regional y universitario.

Se trata de tres líneas claras de actuación articuladas desde la concreción y la cooperación, diseñadas con toda modestia pero también con toda firmeza, aunando esfuerzos políticos y académicos y, sobre todo, huyendo de los tópicos y de la retórica hueca que han atenazado durante tanto tiempo las relaciones entre Extremadura e Iberoamérica.

La Universidad de Extremadura renueva en el día de hoy su compromiso estatutario a fin de lograr, con el conocimiento mutuo de las potencialidades en los diferentes campos del saber, una Comunidad Iberoamericana de intenciones y logros en la mejora integral de los ciudadanos, único objetivo válido que las Universidades, como servicios públicos que son, han de tener. De esa manera, transcendiendo el momento histórico, tendrían sentido las palabras del Rector D. Miguel de Unamuno, que captó como nadie el concepto de iberoamericanidad en estos dos versos: "La sangre de mi espíritu es mi lengua y mi patria es allí donde resuene...".

MUCHAS GRACIAS.

Discurso del Director del CEXECI

D. Miguel Rojas Mix

Majestad, Señor Presidente de la Junta de Extremadura, Señor Rector de la Universidad de Extremadura, Ilustrísimas autoridades, amigos todos:

La creación de centros de investigación y colaboración con Iberoamérica parece ser una de las más lógicas concreciones en que debía desembocar la política de encuentro del Quinto Centenario y, por cierto, ella no puede ser más conforme a los acuerdos de las dos primeras Cumbres Iberoamericanas.

Nada más natural que Extremadura sea la primera Comunidad en abocarse a esta tarea. En Centro Extremeño de Estudios y Cooperación con Iberoamérica refleja lo que ha sido el espíritu que ha orientado su política de participación en el Quinto Centenario. Política que la Presidencia llevó adelante creando la institución adecuada: Extremadura Enclave 92.

Al unísono este centro de cumplimiento al mandato del Estatuto de Autonomía, que señala la obligación de estrechar vínculos de todo tipo con América Latina y Portugal, y al apartado correspondiente del Estatuto de la Universidad de Extremadura, que define la vocación iberoamericana de dicha institución y su atención preferente por mantener relaciones con las universidades latinoamericanas.

Hablando de la cooperación con Iberoamérica señaló el Presidente Rodríguez Ibarra al inaugurar el Programa Enclave 92: "hemos venido a aportar y no a obtener". Marca esta frase uno de los aspectos de la cooperación: la solidaridad. Y, ¿cómo podría España no sentirse solidaria con un mundo que le es tan próximo y que se ha visto y se ve azotado por terribles crisis?, ¿cómo podría quedarse indiferente frente a situaciones de miseria como la que nos acaba de confirmar la UNICEF, la de 15 millones de niños que luchan por la "supervivencia errática" en las calles de las ciudades latinoamericanas? Quince millones de niños, Majestades, son más que todos los niños de España. La cooperación de los países más ricos con los más pobres debe tener, pues, esa dimensión del "aportar".

Pero el vocablo "cooperación" admite varias preposiciones y algunos adverbios: se puede cooperar para, cooperar a, o con; o hacer la cooperación entre. En estas modulaciones de sentido la cooperación es también un recibir: un dar para recibir. Un ejemplo convincente de esta "cooperación con" hemos conocido en el campo cultural hace apenas unas décadas. Es un hecho que a nadie escapa que para existir culturalmente hay que ser reconocido, valorado. Es preciso primero dar a conocer y, en segundo lugar, valorizar, para convertir así nuestra cultura en referencia. Los intelectuales se generan cuando se valoriza su palabra. Es por ello que la fisonomía cultural parece haber cambiado en Iberoamérica estos últimos años, porque una generación de escritores fue valorada. Y no es que antes no hubiese habido plumas notables. Antes de Vargas Llosa y García Márquez hubo una larga lista que iba de sor Juana Inés de la Cruz a Neruda y Borges pero que, salvo raras excepciones, sólo fueron reconocidos cuando se generó el llamado boom de los años sesenta. Eclosión que en gran medida fue obra del interés que España manifestó por ellos, y que hizo que esos escritores se convirtieran en los grandes intelectuales de las décadas siguientes y en los portavoces de América, y no sólo en el terreno literario, también en el político y filosófico.

Pero la valoración de dichos escritores no fue sólo en beneficio de los americanos, lo fue también en el de España, de una literatura común en la que todos nos conocemos: la escrita en lengua castellana y la redactada en el idioma portugués. Valorizar Iberoamérica sólo puede llevar a prestigiar todo lo Ibérico: lo español y lo portugués. Esa es la filosofía de cooperación que inspira este centro. Consciente que la acción de aportar implica siempre un recibir, y ello sin pedir ni exigir, puesto que el prestigio de uno conlleva el del otro. Creemos que la cooperación sólo puede beneficiarnos mutuamente. Aportar es compartir. Y ése es el sentido que para nosotros tiene la idea de Comunidad.

Y quiero insistir en el término compartir, porque ha sido éste mucho más que el de imponer, vigilar o tutelar, el que nos ha enriquecido mutuamente. Qué mejor ejemplo que la lengua. Son pocas las literaturas que hoy se pueden comparar con la castellana. ¿Por qué? Simplemente por que está en un constante proceso de renovación y creación, consecuencia de que se regenera desde más de veinte fuentes simultáneas. Fuentes que no sólo crean expresiones nóbeles, sino que además conservan giros del Siglo de oro que entre nosotros pueden haber caído en el olvido. Y la lengua muestra la simetría de lo que deben ser nuestras relaciones. Si dentro de unos días se celebraran también los 500 años de esa gramática que hizo del castellano vulgar una lengua culta, no debemos olvidar que la otra gran referencia a la osatura del idioma ha sido la Gramática del venezolano Andrés Bello. Es la consolidación de este legado común lo que contribuirá a hacer del encuentro una realidad. Los desencuentros han sido a menudo productos de la ignorancia mutua.

Más aún, es preciso no olvidar que esa particularidad de nuestra comunidad refuerza nuestro papel dentro de otras comunidades, a las cuales podamos pertenecer. ¿Quién puede ignorar que la recuperación económica y el relance cultural de América Latina no puede sino fortalecer el prestigio y el peso de España dentro de la Comunidad Europea?

Se cuenta que recientemente el Presidente Mitterrand, comentando con un escritor de origen español, después de confesar que Francia estaba sur le declin, en crisis, exclamó: "Ah, si nosotros tuviéramos América Latina".

Por cierto nadie "tiene" a América Latina, España es con ella Iberoamérica, pero la frase del Presidente francés no puede ser más significativa. En particular si se lee en el sentido de lo que eso representaría para Francia en el contexto de la Comunidad Europea.

Estos son algunos de los aspectos que inspiran la filosofía de este Centro. Sin olvidar la solidaridad, estamos conscientes de que él debe beneficiarnos, y no sólo en cuanto refuerce la idea de comunidad, sino también en cuanto región. Extremadura está en un proceso de desarrollo donde la asociación con América Latina no puede ser sino beneficiosa. Tanto para su crecimiento interno, su desarrollo cultural y universitario, cuanto para definir un perfil singular dentro de la Península. Por su pasado y por su vocación de futuro no debería Extremadura ser una de las cabezas de puente de las relaciones de España con América Latina? Esa voluntad es también la de su Universidad, impulsada por su Rector, que encuentra en los estudios iberoamericanos una identidad académica, una vocación a la cual ya muchos de sus docentes se han volcado. La constitución de un equipo multidisciplinario, imbuido de una nueva visión, que destierre estereotipos y desarrolle la mutua comprensión histórica, no sólo servirá para estrechar los vínculos de comunidad, servirá al prestigio de esta universidad y a lo que es más importante, a dar la responsabilidad a los propios iberoamericanos de comprender Iberoamérica. Para que una comunidad exista necesita generar sus propios intelectuales y no ser comprendida a través del pensamiento ajeno. Piénsese solamente que el número de cátedras y especialidades en Iberoamérica que hay en España es muy inferior al que existe en Francia.

Es necesario que generemos nuestros propios intelectuales. Gran parte de las incomprensiones son producto del desconocimiento o de que hemos entregado a terceros la tarea de explicarnos. Decía Hostos, ese insigne portorriqueño y convencido partidario de la idea de comunidad en el siglo pasado: "Raynal, Robertson, de Pradt, Prescott, Irving, Chevalier, me presentaron a América en el momento de la conquista y maldije al conquistador"... Pero incluso hoy y esto dicho con el mayor respeto por los méritos específicos de cada estudioso. Cómo es posible que cuando en España se quiera hablar de América Latina se invite a un francés o a un inglés para que lo hagan? Yo he vivido casi veinte años en Francia y les aseguro que nunca he visto que cuando los franceses quieren hablar del Africa francesa inviten a un español. Es preciso que Iberoamérica dé la palabra a sus propios intelectuales, ésa es una forma de hacerla existir. Mientras sean otros los que nos expliquen a nosotros lo que somos nosotros mismos, nos estaremos sistemáticamente negando. Y negando la idea iberoamericana, porque la estaremos desvalorizando. Y en esto creo interpretar lo que Su Majestad recordó con ocasión de la II Cumbre "que todos formamos parte de una comunidad unida por 500 años de historia, de drama, de fruto, de tragedias y alegrías, de equivocaciones y éxitos; agregando que un elemento esencial de nuestro intento es la comunicación y que nuestros objetivos y afanes sean bien conocidos, explicados por nosotros mismos y ampliamente difundidos". Qué duda cabe de que estos propósitos de Su Majestad, dichos como mensaje a la prensa, con mayor razón se aplican a la investigación, a la docencia y a la universidad, que es donde se adquiere ese conocimiento.

Este es el espíritu del Centro Extremeño de Estudios y Cooperación con Iberoamérica, que hoy, 20 de septiembre del año de gracia de 1992, año del Encuentro entre dos Mundos, Sus Majestades le hacen a Extremadura el alto honor de inaugurar.

Con la venia...

 

Regresar
© P. Corcho
Optimizado para resolución de 800 x 600 pixeles con Internet Explorer 5.0 o superior
© Centro Extremeño de Estudios y Cooperación con Iberoamérica